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El ambigú

La sombra del águila

La sombra del águila

 

La sombra del águila narra una historia basada en un hecho real: durante la campaña de Rusia de 1812, en un combate adverso para las tropas napoleónicas, un batallón de antiguos prisioneros españoles, enrolados a la fuerza en el ejército francés, intenta desertar, pasándose a los rusos. Interpretando erróneamente el movimiento, el emperador lo toma por un acto de heroísmo y ordena en su auxilio una carga de caballería que tendrá imprevisibles consecuencias. Bajo su tono desgarrado, lúcido, divertido y trágico a un tiempo, Arturo Pérez-Reverte desvela una descarnada y mordaz visión de la guerra y la condición humana. Un libro muy divertido y de lectura fácil.

Nuestro idilio comenzó cuando cayó en mis manos Las Aventuras del Capitán Alatriste, libro que nos acerca, como pocos, al Siglo de Oro español. Diría que es el siglo más apasionante de toda nuestra humilde historia, con sus Alatristes, sus Góngoras y Quevedos, sus Velázquez, sus Calderones, su Lope de Vega......

Después de unos meses de grata pasión, amenizados con Limpieza de sangre, El sol de Breda y El oro del rey, me busqué otros amantes, tales como García Márquez, Ruiz Zafón.... 

Fue gracias a un compañero de trabajo, hoy amigo, que insistió en que debía reconciliarme con Pérez-Reverte, y así fue como retomé aquellas noches de vigilia gracias a un buen libro suyo entre mis manos: La sombra del águila, Cachito y La tabla de Flandes. Tanta fue la insistencia de mi amigo que acabé en la presentación del libro Un día de Cólera en el Cuartel del Conde Duque. Por cierto, Pérez-Reverte, de cerca, gana más.

Carta abierta a los Reyes Magos

Carta abierta a los Reyes Magos

La adoración de los reyes magos. El Bosco

       Queridos Reyes Magos:

Sí, ya sé que soy republicano, bah, minucia, simple matiz. Sí, ya sé que no he sido bueno, la verdad, pero hoy, ilusionado como la primera vez, os he visto en la cabalgata, paseando vuestros tronos cual desfile militar por el ilustre Paseo de la Castellana. Os he visto, os he aplaudido, os he vitoreado. Y sé que me habéis visto, que habéis visto mis ojos de niño que peina entradas prematuramente, y cuando se han cruzado nuestras miradas (sí, la de los tres, las vuestras y la mía), las vuestras a cada cual más dulce, en ese mismo instante me he dado cuenta de que cumpliríais los deseos, mis deseos, que os remití hace unas semanas por correo certificado. Sí, recibisteis mi carta, lo sé, me lo han confirmado en Correos.

Lo dicho: no he sido bueno. Pero... ¿Qué se me puede reprochar? ¿Haber dicho alguna mentira piadosa a algún ave de paso? La pasión se marchita y no hay abono que acabe con la rutina. ¿No ir a trabajar? Estuvimos toda la noche amándonos y, sí, hay algunos que se han muerto por ir sin dormir una noche al currelo. ¿No ir durante dos años consecutivos a su fiesta de cumpleaños? Fue el destino, que por dos veces me hizo un guiño en forma de labios de mujer, entenderlo, tuve que elegir. ¿Soñar con otras? Y qué!! duermo contigo, no? Y te voy a buscar a tu oficina en mi caballo de cartón y me muero si te mueres y, por qué no decirlo...  sólo te quiero a ti.

Tampoco es para tanto..... los hay peores. Después de confesar, he de decir, que yo mismo me impongo la penitencia; y con ella, alivio la vuestra. La vuestra, de tener que llevar en una noche, sólo en una, millones de regalos a niños, y no tan niños de todo el mundo. Mi regalo, si creéis que lo merecí, no pesa, no os preocupéis, y no me corre prisa. Además, puedo prometer y prometo que no os enviaré más cartas en los próximos 40 años. Sí, 40 años. Sólo eso dura mi hipoteca, mi regalo.

Lo dicho: no me corre prisa. Véis que os doy facilidades, como me dijo mi banco, o mejor dicho, mi caja. Hasta en esto obré de buena fe. Elegí una caja, para que con mis millones, y durante 40 años pudieran hacer obras sociales e incluso casas encendidas.

Sí véis que es mucho pedir......   no pasa nada, otra vez será, sin rencores. Aún así os podéis pasar por casa, tengo preparados para mí y sus majestades, los cubatas. Para mi perro y los camellos, agua fresca. Prometo risas, pero por favor, entrad por la puerta.....    hoy llueve en mi ventana...   hoy llueve en Madrid.

La ventana de Millás

La ventana de Millás

Juan José Millás es distinto. Odiado y querido a partes iguales (véase los foros). Tiene un estilo propio y muy particular de escribir que impregna todos sus libros. Dos mujeres en Praga, El orden alfabético y El desorden de tu nombre son sus tres libros que me he leído y los cuales, he de decir, me han impactado gratamente. Si se desenvuelve bien en la novela, no digamos en los cuentos: con intrigas, sorpresas, mordaces, sagaces e incluso subrealistas, o mejor dicho, al estilo Millás.

Hoy quería destacar el ingenio de muchas personas anónimas. Personas a las que Millás les ha abierto la ventana para que nos muestren sus pequeños relatos, abiertos a la imaginación. Quería enseñaros algunas de esas breves historias antes de que se los lleve alguna corriente...

Hace unos días, en el entierro de un amigo, recordé que tenía un décimo de navidad para él. Cuando tuve delante a la viuda sólo supe decirle lo siento. Antonio  

Me he levantado esta mañana con el pijama rojo de siempre. He subido la persiana de mi cuarto y he mirado al patio interior de mi finca. En la puerta trasera de un ultramarinos contiguo al edificio, dos jóvenes descargaban enormes paquetes de arroz, azúcar y patatas. El ruido de la persiana, chirriante y tempranero, ha debido asustarles en mitad de la descarga y sus ojos se han dirigido inmediatamente a mi ventana. Yo también me he sobresaltado y melancólicamente he pensado: “¡Qué lástima que no esté desnuda!”. Duncan

Ayer, mientras confeccionaba un álbum digital de mi hija de dos años, vi que aparecían muchos extraños en las fotografías tomadas en los parques. Padres y madres de otros niños sin duda. Me quedé pensando que, probablemente, yo sería el extraño en los álbumes de otras familias. La verdad, eso me desasosegó un poco.  José Miguel

He estado 7 minutos mirando un aviso electrónico que decía: "próximo tren en 2 minutos". Después ha llegado el metro. Oscar 

Iba en el coche acompañada de mis dos nietos de 6 y 4 años. A un lado de la carretera había una persona con la falda medio levantada. El pequeño me pregunta :-Abuela, esta señora es puta?. En los dos segundos que tardé en abrir la boca, el mayor se adelantó :-¿no ves que sí? Mayca

 

El pasado sábado, quedé a cenar con mi ex para tratar asuntos relativos a la vivienda que pagamos a medias y que disfruta ella, por supuesto acabamos haciendo el amor. Raúl

Ayer fue mi cumpleaños. Mi tía me regaló un libro en el que la protagonista se llama igual que yo. Al leer el título decidí, al encontrar últimamente mi vida un poco aburrida, que a partir de ahora y hasta que acabara el libro, yo sería ella. Anoche me enteré que estoy embarazada. Y de otro. No sé como se lo tomará mi novio. Lorika

Ayer volví de vacaciones. Lo primero que hice al llegar a casa fue salir a la terraza a ver cómo estaban mis plantas. Comprobé con horror que, después de diez días, estaban mejor que cuando las dejé. Ana

El lunes acabaron nuestras vacaciones. Yo lo he asumido, pero mis maletas siguen viajando. Mercé

El viernes por la tarde iba paseando con mi perro frente al mar cuando me llamó la atención una señora de edad que leía con las piernas estiradas sobre un banco y recostada en el hombro de un señor dándole la espalda. Pensé: Que falta de sensibilidad.Camino de vuelta al pasar más cerca del banco, descubrí que la mujer leía al hombre, en voz alta, un poema. Pensé: Que hermosa historia de amor. Luz

El martes, mientras el vaso de leche giraba en el interior del microondas, la idea de abandonar a mi marido giraba en el interior de mi cabeza. La leche ya está digerida. La idea sigue dando vueltas. MILLÁS

http://blogs.cadenaser.com/la_ventana_de_millas/index.html

Cadena Ser. Viernes de 16:00 h. a 19:00 h.

Granada en el cielo de Madrid

Granada en el cielo de Madrid

Casa Granada: Un rincón escondido de Madrid, por el que has pasado infinidad de veces y no sabes que está; y no te has dado cuenta porque lo único que lo identifica es un pequeño cartel a la entrada de un portal cualquiera. 

Llamas al timbre, te abren sin preguntar, entras y un portero detrás de una vieja mesa te mira de arriba-abajo, subes en un ascensor que no caben más de tres personas y de repente te encuentras sentado en una terracita, estrecha ,eso sí, en la sexta planta, en un ático del centro de Madrid, en plena plaza de Tirso de Molina.

 El oeste: el Rastro de Madrid; al este: el Teatro Nuevo Apolo; al norte los tejados de Madrid y el cerro de Los Ángeles; al sur: la morada del maestro Sabina; y allá a su frente Estambul; y sobre las suelas de tus botas: el nuevo mercado de las flores.

A 50 metros del asfalto....   un rincón único de Madrid.

            

Casa Granada

Calle del Doctor Cortezo 17, 6ª planta

Metro Tirso de Molina 

 

El primero de Enero

El primero de Enero

Parece que fue ayer,

cuando tomábamos las uvas y brindábamos con cava.

Parece que fue ayer,

cuando despedíamos un año que acababa.

Parece que fue ayer,

cuando terminaba un año de malas pasadas,

justo, cuando sonaba la ultima campanada.

Parece que fue ayer,

cuando al abrazarte al despertar

tú ya no estabas.

El amanecer en soledad,

y tu hueco entre mis sábanas.

 

Escrito justo, justito, después de la resaca.

 

Un día más, un año menos

Un día más, un año menos

 

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico, correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos frijoles, tendría más problemas reales y menos imaginativos. Yo fui una de esas personas que vivió sensata y públicamente cada minuto de su vida, claro que tuve momentos de alegría. Pero su pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha mi vida, solo de momentos, por lo que les sugiero que no se pierdan el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas, si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

(Jorge Luis Borges )

Tomo nota Borges. Sólo tengo 30, así que creo que todavía me da tiempo para cambiar algunas cosillas. Creo que empezaré mañana, justo después de la resaca

Mario Benedetti

Mario Benedetti

Hace años que calló en mis manos un libro de Benedetti ("El porvenir de mi pasado"). Todo el mundo me hablaba de este periodista, de este escritor, de este cuentista, de este poeta, de este.....  pero nunca me atrevía a leer nada suyo hasta entonces. La verdad.....  no me gustó, pero no me quedé en ese simple sentimiento, seguí leyendo algunos poemas, algunos cuentos y decididamente creo que no está echa la miel para la boca del asno, no me seduce este gran autor. Pero he de reconocer que ha escrito algunas perlas, auténticas maravillas:

Si dios fuera mujer

¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.



 

Papel mojado

Con ríos
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen ser
papel mojado.

 



Hombre que mira el cielo

Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano

y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios

Chema Madoz

                        

 

Fue un día, un día cualquira paseando por el Museo Reina Sofía. Grandes cuadros de grandes artistas, Dalí, Picasso, Miró, Juan Gris... y tantos otros; y en un rincón, en un rinconcito del museo al lado de una pequeña puerta se podía leer un cartel que decía:

Chema Madoz

Exposición de Fotografía

Qué corto se quedaba aquel cartel. Entré en aquella habitación apartada del museo y un mundo en blanco y negro apareció a mi alrededor. Un mundo de luz, de magia, de asombrosas metáforas y de un artista que pinta ideas de plata. Desde entonces voy a todas sus exposiciones que realiza en Madrid, por desgracia eso pasa muy de tarde en tarde.

 La creatividad en estado puro: http://www.chemamadoz.com/

 

Permitidme tutearos, imbéciles

Permitidme tutearos, imbéciles

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Artículo escrito por Arturo Pérez-Reverte y publicado en la revista XLSemanal (http://www.xlsemanal.com/web/home.php)

 

Los girasoles ciegos

Los girasoles ciegos

Cuatro cuentos independientes pero magníficamente entrelazados en los que nos cuentan las miserias, las desgracias y la crueldad de la posguerra en España. Un libro que te pone el corazón en un puño con sus historias conmovedoras y desgarradoras a la vez. Superar exige asumir, no pasar pagina ni echar el olvido (CARLOS PIERA).

Su autor, Alberto Méndez, falleció a los pocos meses de publicarse la novela. Con el segundo relato de este libro fue finalista del Premio Internacional de Cuentos Max Aub en 2002, Fue galardonado también con el Premio de la Crítica y tras su muerte, se le concedió el Premio Nacional de Narrativa.

Me gustó mucho una frase muy poética que aparece en el libro: "...y yo me dejaré caer en los pastos que cubrirá la nieve para que de las cuencas de mis ojos nazcan flores que irriten a quienes prefirieron la muerte a la poesía."



El ambigú

Recordarás la primera vez
que con tu trajín nos juntó la vida,
llamaste al timbre para vender
libros sobre razas desconocidas…
¿qué nos sucedio?
Que acabamos desnudos jugando abrazados sobre el parquet
al juego del amor.
Luego te marchaste sin dejar ni un papel
con tu nombre y tu dirección,
alguien te esperaba donde siempre a las tres
y eran ya más de las dos.
Volví a encontrarte meses después,
la casualidad me cruzó contigo
en el vestíbulo de un hotel
-”¿qué demonios andas haciendo en Vigo?”-
cuando me desperté
me besabas los párpados: -”¿cómo te llamas?”- te pregunté
después amaneció.
Y así fue como el tabique de aquel hotel
que nos separaba cayó;
tu tenías el cuarto cientocuarentaitres,
yo el cientocuarentaidos.
Siglos pasaron sin que el azar,
duende juguetón, sus hilos moviera;
casi me había olvidado ya
de tus pies subiendo por mi escalera…
pero antesdeayer
en un cine de barrio una voz me llamó, desde el ambigú,
y supe que eras tú.
Y la rara historia otra vez se repitió
unos cuantos años después,
en taquilla te habían dado la fila dos
y a mí me dieron la tres.

Juegos de azar, de Joaquín Sabina (extraído del disco "El hombre del traje gris")