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El ambigú

Parque del Cerro del Tío Pío

Parque del Cerro del Tío Pío

Fue hace ya mucho tiempo cuando una chica me llevó al parque de las tetas. Según dijo se llama así por sus montículos de tierra y césped, donde nos tumbamos, charlamos, nos reímos e incluso la cosa llegó a más, mientras veíamos Madrid por encima de sus calles, sus coches, de sus ruidos, de sus tejados. Desde allí podíamos incluso tocar ese cielo tan azul y distinto que tiene Madrid.

Desde este mirador se puede pasar el rato encontrando edificios emblemáticos de Madrid como Las Torres de Colón, la Torre Picasso, el edificio de la Telefónica en la Gran vía, la Catedral de la Almudena... .En los días claros, de lo mejor que hay es la vista de la sierra. En invierno se ve la nieve bajo el cielo azul y en verano... lo que hay a veces en verano es una nube de polvo sahariano que desaparece cuando llueve y al instante sale el sol. Desde este lugar, siempre se escuchan las chicharras y los grillos, que vinieron desde un pueblo para instalarse en Vallecas y no callar.

Cuando cae el sol la vista es inmejorable. Y de noche, se puede ver desde aquí como se lanzan los fuegos artificiales de las fiestas de cualquier barrio de Madrid. En la oscuridad se adivinan los grandes focos de la ciudad, el tráfico de la noche y las vías del tren que sale o entra de Atocha. Así es Madrid desde Vallecas. Desde aquí se entiende por qué Antonio López, el último Premio Velázquez, ha querido inmortalizar la vista en uno de sus emocionantes, impresionantes y arrebatadores cuadros, titulado precisamente Madrid desde Vallecas.

   

Parque del Cerro del Tío Pío, C/ Ramón Pérez de Ayala

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