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El ambigú

La ventana de Millás

La ventana de Millás

Juan José Millás es distinto. Odiado y querido a partes iguales (véase los foros). Tiene un estilo propio y muy particular de escribir que impregna todos sus libros. Dos mujeres en Praga, El orden alfabético y El desorden de tu nombre son sus tres libros que me he leído y los cuales, he de decir, me han impactado gratamente. Si se desenvuelve bien en la novela, no digamos en los cuentos: con intrigas, sorpresas, mordaces, sagaces e incluso subrealistas, o mejor dicho, al estilo Millás.

Hoy quería destacar el ingenio de muchas personas anónimas. Personas a las que Millás les ha abierto la ventana para que nos muestren sus pequeños relatos, abiertos a la imaginación. Quería enseñaros algunas de esas breves historias antes de que se los lleve alguna corriente...

Hace unos días, en el entierro de un amigo, recordé que tenía un décimo de navidad para él. Cuando tuve delante a la viuda sólo supe decirle lo siento. Antonio  

Me he levantado esta mañana con el pijama rojo de siempre. He subido la persiana de mi cuarto y he mirado al patio interior de mi finca. En la puerta trasera de un ultramarinos contiguo al edificio, dos jóvenes descargaban enormes paquetes de arroz, azúcar y patatas. El ruido de la persiana, chirriante y tempranero, ha debido asustarles en mitad de la descarga y sus ojos se han dirigido inmediatamente a mi ventana. Yo también me he sobresaltado y melancólicamente he pensado: “¡Qué lástima que no esté desnuda!”. Duncan

Ayer, mientras confeccionaba un álbum digital de mi hija de dos años, vi que aparecían muchos extraños en las fotografías tomadas en los parques. Padres y madres de otros niños sin duda. Me quedé pensando que, probablemente, yo sería el extraño en los álbumes de otras familias. La verdad, eso me desasosegó un poco.  José Miguel

He estado 7 minutos mirando un aviso electrónico que decía: "próximo tren en 2 minutos". Después ha llegado el metro. Oscar 

Iba en el coche acompañada de mis dos nietos de 6 y 4 años. A un lado de la carretera había una persona con la falda medio levantada. El pequeño me pregunta :-Abuela, esta señora es puta?. En los dos segundos que tardé en abrir la boca, el mayor se adelantó :-¿no ves que sí? Mayca

 

El pasado sábado, quedé a cenar con mi ex para tratar asuntos relativos a la vivienda que pagamos a medias y que disfruta ella, por supuesto acabamos haciendo el amor. Raúl

Ayer fue mi cumpleaños. Mi tía me regaló un libro en el que la protagonista se llama igual que yo. Al leer el título decidí, al encontrar últimamente mi vida un poco aburrida, que a partir de ahora y hasta que acabara el libro, yo sería ella. Anoche me enteré que estoy embarazada. Y de otro. No sé como se lo tomará mi novio. Lorika

Ayer volví de vacaciones. Lo primero que hice al llegar a casa fue salir a la terraza a ver cómo estaban mis plantas. Comprobé con horror que, después de diez días, estaban mejor que cuando las dejé. Ana

El lunes acabaron nuestras vacaciones. Yo lo he asumido, pero mis maletas siguen viajando. Mercé

El viernes por la tarde iba paseando con mi perro frente al mar cuando me llamó la atención una señora de edad que leía con las piernas estiradas sobre un banco y recostada en el hombro de un señor dándole la espalda. Pensé: Que falta de sensibilidad.Camino de vuelta al pasar más cerca del banco, descubrí que la mujer leía al hombre, en voz alta, un poema. Pensé: Que hermosa historia de amor. Luz

El martes, mientras el vaso de leche giraba en el interior del microondas, la idea de abandonar a mi marido giraba en el interior de mi cabeza. La leche ya está digerida. La idea sigue dando vueltas. MILLÁS

http://blogs.cadenaser.com/la_ventana_de_millas/index.html

Cadena Ser. Viernes de 16:00 h. a 19:00 h.

3 comentarios

acróbatas -

Cuántas "caras" conocidas por tu blog!!!

Con Millás me tocas la fibra sensible, ese hombre para mí es muy especial... Hace tiempo puse en el blog un trocito de "El paraíso era un autobús", un trocito que me vuelve loca.

¿Me dejas ponerlo?

:)

"Pasaron otoños, primaveras, inviernos. A veces llovía y el viento aplastaba las gotas de lluvia contra los cristales del autobús, difuminando el paisaje urbano. Entonces, él imaginaba que el autobús era la casa de los dos. Había hecho unas divisiones imaginarias para colocar la cocina, el dormitorio de ellos, el cuarto de baño. E imaginaba una vida feliz: ellos vivían en el autobús, que no paraba de dar vueltas alrededor de la ciudad, y la lluvia o la niebla los protegía de las miradas de los de afuera. No había navidades, ni veranos, ni semanas santas. Todo el tiempo llovía y ellos viajaban solos, eternamente, sin hablarse, sin saber nada de sí mismos. Abrazados."

El Ambigú -

Sabina y Millás? Más grande es tu buen gusto.
Gracias

Alfaro -

La verdad es que están muy bien! a mi me encanta Millás, a veces es demasiado radical, pero bendita radicalidad! lo leo todos los viernes en El País, y cuando compro Interviú lo primero que hago es leer a Sabina y después, inmediatamente a Millás. Lo mejor, su sentido del humor. Es grande.